Alguien es invitada a contar una situación que sin duda es grave, de un acosador y que la mantiene bastante asustada, durante el relato de las acciones del personaje, le preguntan a la acosada ¿lo haz visto? ¿Cómo es?, y responde “sí lo he visto, si lo raro es que tiene cara de ser de buena familia”. En ese momento, tan, tan, tan, me quede impresionada ¿Qué es eso? ¿“cara de buena familia”?
Voy a aclarar que no voy a hablar de la persona “acosador”, de lo grave del asunto y de si viene o no de una buena familia, si no de la expresión, de la confirmación que hace otra persona por tener esa “cara”.
Me parece que debemos sentarnos a conversar sobre los mensajes implícitos que frases como esas contienen, al parecer esta expresión se usa cuando alguien tiene facciones y formas que señalan que pertenece a un nivel social alto, el asunto es ¿eso lo convierte automáticamente en una buena familia?, entonces lo contrario sería encontrarse con alguien con “cara de pobre” (expresión que también es popular en algunos contextos chilenos) y que estaría dando por hecho que pertenece a una “mala familia”.
¿Le parece bien clasificar a las familias de esa manera?, con comentarios como estos, se están afirmando las desigualdades entre las personas incluso por su apariencia física, imagínese que este acosador hubiese tendido otra cara entonces no habría existido el comentario “eso es lo raro”, si no que al contrario, a todos/as les habría parecido que era mas esperable este tipo de comportamiento.
Una de las instituciones más estudiadas es la familia, he buscado las definiciones que se han hecho sobre ella desde el mundo de las ciencias sociales y se señalan aspectos relacionados con el desarrollo de las acciones en su interior, las tareas con las que tiene que cumplir, el cómo se relacionan sus integrantes, las influencias que recibe desde el exterior, la conformación heterosexual u homosexual, la monogamia, las obligaciones legales y morales, etcétera, pero en ninguna de esos estudios o definiciones se hace mención de cuales son las características físicas que las personas deben tener para ser consideradas una buena familia.
Por lo tanto me di cuenta que ésta no es una discusión sobre la familia si no sobre los prejuicios que realizamos sobre las personas, recordé una investigación denominada, “la radiografía de la pobreza” donde uno de los entrevistados decía “uno es marginado por apariencia”, y como no, si hasta los comentarios populares avalan esto y lo peor es que se transforman en algún momento en acciones discriminatorias. Lo mismo podemos decir de las personas que son clasificadas con “cara de buena familia”, deben esforzarse por cumplir con los cánones de esa categoría y operarse todo lo que sea posible, tener un color de pelo especial, un color de ojos y hasta de piel, y luchar por los símbolos de status que los mantienen dentro del circulo de “buenas familias”.
Algunas vez, los seres humanos nos liberaremos de las condiciones sociales que nos uniforman o nos hacen aspirar a ser de cierta forma, solo por el temor de no caer en el casillero de la categoría que consideramos correcta, tanto para las personas de nivel económico alto o bajo, da lo mismo, las exigencias son distintas pero básicamente es el cumplir con lo socialmente impuesto, el convertirse en profecías autocumplidas luego de la presión cultural.
Talvez, esperar esto es algo soñador, pero un buen comienzo sería analizar porque decimos lo que decimos y como podemos colaborar a la discriminación. A algunos les gustaría decir, que es solo una expresión, pero por ahí se empieza, importantes pensadores dicen que el lenguaje construye realidades, la comunicación define como nos relacionamos con los otros, por lo tanto, sentarse a pensar en lo que decimos nunca será un mal ejercicio.
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