miércoles, 18 de abril de 2007

“Te voy a delatar”

Espiando la televisión hace unos días me encontré con un panel de conversación que trataba de dilucidar si cierto personaje que trabaja en este medio, había ejercido la prostitución, para esto contactaban a posibles amigos, a alguien que vio algo, a otro que escucho comentarios, etcétera, algunos/as invitaban a la persona en cuestión a que se acerque al programa y aclare esta situación.

Me quede pensando en esta escena, y me pareció grave, ya que el Gobierno de Chile, Organismos no Gubernamentales y otras Corporaciones para el Desarrollo Social han invertido tiempo y esfuerzo en ofrecer alternativas para las personas que están ejerciendo prostitución y que desean hacer otra actividad, ya que muchas mujeres, varones e incluso niños y niñas, se ven forzadas por diversos factores a hacerlo.

Sin analizar acá la calidad de estos programas, es claro que muchas personas han tomado esta opción de recurrir a estas iniciativas sociales para cambiar de oficio, y otras lo han hecho a través de sus propios medios. Dentro de los comentarios que ellas y ellos hacen está el temor de cargar con el rechazo social por su pasado, es decir, realizar una nueva actividad para terminar con los malos tratos y las humillaciones que han vivido y encontrarse después con gente que morbosamente trata de saber y dejar en evidencias un pasado que denominan como “oscuro”,

En este programa pude ver que buscaban que la persona hable usando la excusa del “testimonio”, desconociendo que existe el derecho de no decir nada, si alguien quiere poner una pastelería o una peluquería o bailar o animar no tiene porque decir algo que no quiere decir de su vida, especialmente cuando pudo cambiar de trabajo, cada uno es dueño/a de decir hasta que punto y en que espacios hacerlo, nadie espera que la o él peluquero/a ponga un letrero o un currículum con estos antecedentes, si no que sean visibles sus habilidades para este nuevo trabajo.

Solo queda en evidencia parte de una sociedad que segrega y estigmatiza, asociándolas/os generalmente con el crimen y la vida disipada e irresponsable, por eso se convierte en noticia, aun cuando tratan de disfrazar la discusión con frases como, “pero si hay gente que lo disfruta”, “para algunas/os no es una actividad que nieguen”, o “siempre han existido”, o “yo tengo un/a amigo/a lo hace” y por supuesto que existen personas que lo consideran un trabajo placentero, pero entonces lo dirán, lo contarán y punto, pero por decisión propia, de hecho hay trabajadoras sexuales, no así varones, que han hecho público esto y no tienen problemas porque es una declaración voluntaria.

Lo que es preocupante, es que este tipo de actitudes es un muy mal incentivo para las personas que han buscado una alternativa en su vida y que están con el temor de que alguien delate este pasaje de su historia, se estaba dando la señal de que: “no importa lo que hagas ahora, siempre te estaremos recordando que fuiste prostituta/o”, “te voy a delatar”.

No estoy confirmando ni negando nada de la persona a quien increpan, no me importa la verdad, lo que quiero decir es que no destruyan los esfuerzos de intentar dar un vuelco a la vida solo por el miedo de ser siempre apuntados con el dedo como puta/o, cuando no quieren serlo. Y no es negar un pedazo de su historia personal sino de tener la opción de decidir cuando y en que circunstancias contarlo.

Nuevamente, no trunquemos los esfuerzos de las personas, de instituciones que obviamente no son tan visibles como un programa de televisión, por un prejuicio que destruye los sueños, por señores y señoras que son capaces de pagar por recibir información como esta y presentadores/as o periodistas que están dispuestos a contar una historia por su “deber” de informar, y que hacen que las personas que están en esta situación piensen que en esta sociedad no es posible cambiar de vida.

sábado, 14 de abril de 2007

“Cara de buena familia”

Alguien es invitada a contar una situación que sin duda es grave, de un acosador y que la mantiene bastante asustada, durante el relato de las acciones del personaje, le preguntan a la acosada ¿lo haz visto? ¿Cómo es?, y responde “sí lo he visto, si lo raro es que tiene cara de ser de buena familia”. En ese momento, tan, tan, tan, me quede impresionada ¿Qué es eso? ¿“cara de buena familia”?

Voy a aclarar que no voy a hablar de la persona “acosador”, de lo grave del asunto y de si viene o no de una buena familia, si no de la expresión, de la confirmación que hace otra persona por tener esa “cara”.

Me parece que debemos sentarnos a conversar sobre los mensajes implícitos que frases como esas contienen, al parecer esta expresión se usa cuando alguien tiene facciones y formas que señalan que pertenece a un nivel social alto, el asunto es ¿eso lo convierte automáticamente en una buena familia?, entonces lo contrario sería encontrarse con alguien con “cara de pobre” (expresión que también es popular en algunos contextos chilenos) y que estaría dando por hecho que pertenece a una “mala familia”.

¿Le parece bien clasificar a las familias de esa manera?, con comentarios como estos, se están afirmando las desigualdades entre las personas incluso por su apariencia física, imagínese que este acosador hubiese tendido otra cara entonces no habría existido el comentario “eso es lo raro”, si no que al contrario, a todos/as les habría parecido que era mas esperable este tipo de comportamiento.

Una de las instituciones más estudiadas es la familia, he buscado las definiciones que se han hecho sobre ella desde el mundo de las ciencias sociales y se señalan aspectos relacionados con el desarrollo de las acciones en su interior, las tareas con las que tiene que cumplir, el cómo se relacionan sus integrantes, las influencias que recibe desde el exterior, la conformación heterosexual u homosexual, la monogamia, las obligaciones legales y morales, etcétera, pero en ninguna de esos estudios o definiciones se hace mención de cuales son las características físicas que las personas deben tener para ser consideradas una buena familia.

Por lo tanto me di cuenta que ésta no es una discusión sobre la familia si no sobre los prejuicios que realizamos sobre las personas, recordé una investigación denominada, “la radiografía de la pobreza” donde uno de los entrevistados decía “uno es marginado por apariencia”, y como no, si hasta los comentarios populares avalan esto y lo peor es que se transforman en algún momento en acciones discriminatorias. Lo mismo podemos decir de las personas que son clasificadas con “cara de buena familia”, deben esforzarse por cumplir con los cánones de esa categoría y operarse todo lo que sea posible, tener un color de pelo especial, un color de ojos y hasta de piel, y luchar por los símbolos de status que los mantienen dentro del circulo de “buenas familias”.

Algunas vez, los seres humanos nos liberaremos de las condiciones sociales que nos uniforman o nos hacen aspirar a ser de cierta forma, solo por el temor de no caer en el casillero de la categoría que consideramos correcta, tanto para las personas de nivel económico alto o bajo, da lo mismo, las exigencias son distintas pero básicamente es el cumplir con lo socialmente impuesto, el convertirse en profecías autocumplidas luego de la presión cultural.

Talvez, esperar esto es algo soñador, pero un buen comienzo sería analizar porque decimos lo que decimos y como podemos colaborar a la discriminación. A algunos les gustaría decir, que es solo una expresión, pero por ahí se empieza, importantes pensadores dicen que el lenguaje construye realidades, la comunicación define como nos relacionamos con los otros, por lo tanto, sentarse a pensar en lo que decimos nunca será un mal ejercicio.